domingo 15 de mayo de 2011

Pintar el Ruido (NCAI)

Es decir, a partir de una situación caótica, o aparentemente caótica, en cualquier caso, de un sistema desordenado que se auto organiza, y desvinculada de una posición estática ideológicamente, que se dispara en función del número de personajes, en tanto que cada personaje estará influido por su tendencias obsesivas (sus limitaciones vistas a través de su deseos) y sus relaciones con el resto de la fauna (claramente hostil), podemos deducir el nivel corrosivo aparentemente inocuo de las películas de Berlanga.

La única doctrina que vale la pena es la demencia calculada al milímetro.

Don DeLillo (Los Jugadores)